LUEGO DE UNA OPERACION CEREBRAL, HOMBRE DICE NO TENER MIEDO.

Jody Smith es un norteamericano de 32 años. Su vida era comun y corriente, hasta que a los 26 años de edad, le diagnosticaron Epilepsia.

La enfermedad, modificó drasticamente la vida de Jody, en especial al momento de afrontar distintos tipos de crisis. Estas crisis, que aparecian de manera repentina, eran acompañadas con un cuadro de panico, y una reaccion de pelea o escape a la situacion.

Luego de muchos diagnosticos fallidos, los profesionales le recomendaron al joven, someterse a una operacion para acabar con su problema.

«La cirugía era la única forma de evitar la posibilidad de que las convulsiones empeoraran, dañaran mi cerebro y potencialmente me mataran», explica Smith, después de dos años de fracasar con varios medicamentos para tratar su condición.

Luego de un examen neuropsicológico, los cirujanos decidieron extirpar la mitad frontal del lóbulo temporal derecho, la amígdala derecha y el hipocampo derecho. Tres días después de la operación, Smith pudo salir del hospital. Y, prácticamente de inmediato, notó algunos cambios.

«Inmediatamente después de la operación, ya me sentía muy diferente», recuerda. «Los ruidos simples que antes habrían provocado una convulsión ahora simplemente me agitaban… además, desarrollé algunos problemas de memoria y trastorno por déficit de atención». Después de dos semanas, Smith también se dio cuenta de que ya no estaba obsesionado con la idea de la muerte. A primera vista, esto parecía ser un avance positivo. Sin embargo, solo un año después, comprendió realmente el alcance del cambio.

Un día, mientras caminaba por Newark, Nueva Jersey, una mujer le gritó a un grupo de hombres y luego los señaló. Los hombres se acercaron y le cerraron el paso a Smith. Se dio cuenta de que estaba a punto de que lo asaltaran. Sin embargo, en lugar de temblar, buscar refugio o evitar a los hombres, continuó caminando con indiferencia, directamente a través del círculo que habían formado a su alrededor. Fue una sorpresa tanto para él como para sus posibles atacantes. «Aparentemente», dice, «mi falta de miedo los impactó”.

Poco tiempo después, luego de ser mordido por una araña, Smith nuevamente se dio cuenta de que se estaba comportando con mucha más indiferencia de lo habitual. «Solo la miré, ni siquiera la ahuyenté», recuerda. “Pensé: ‘Ah, me mordió, me duele. ¿Qué debería hacer ahora?».

Ahora Smith, de 32 años, ya no le teme a nada. Al menos a nivel fisiológico, se ha vuelto completamente intrépido. «Cuando digo que ya no siento ‘miedo’, uso esa palabra para describir un sentimiento muy específico», dice Smith, que vive en Nueva York. «La gente tiende a describir diferentes cosas con este término, por ejemplo, dicen ‘le tengo miedo a las chicas’ o ‘le tengo miedo al fracaso’. Pero yo me refiero al tipo de miedo que uno siente ante la muerte o una herida muy grave. Ese es el miedo que se me quitó».

Muchos expertos tanto en la materia de la neurologia como en el estudio del comportamiento humano, afirman que existen muchos precedentes al de Smith, y que la extirpación de la amígdala derecha, provocaria esos efectos secundarios «Esto concuerda perfectamente con nuestra experiencia con pacientes epilépticos y estos procedimientos quirúrgicos», afirma la Dra. Sanne van Rooij, investigadora en psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Universidad de Emory en Estados Unidos.

Aparte de algunas complicaciones menores, Jody nunca se había sentido tan bien. La vida, en muchos sentidos, ahora es más fácil. “Mi ansiedad por la muerte siempre fue un problema. El impacto más negativo de la cirugía ha sido mi memoria y mi concentración. Pero mi vida definitivamente ha mejorado y, después de todo, existen otros instintos para reemplazar la sensación de miedo».

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