DE DONDE VIENE LA TRADICION DEL PADRINAZGO PRESIDENCIAL, AL SÉPTIMO HIJO.

En su momento, el acto se realizaba de manera honorifica. Luego con el correr del tiempo, se formalizó y paso a convertirse en una ley Nacional.

Los Argentinos, entre las muchas características que nos identifican, podemos decir que somos un poco supersticiosos. En medio de un avance tecnologico impresionante en todos los ambitos de la vida, en nuestro pais, todavia apelamos a algunas soluciones magicas para con algun inconveniente menor.

El cruce de un gato negro, el no pasar por debajo de una escalera, evitar el numero 13. y todas las cabalas para ganar algun encuentro futbolistico, son algunos de los ejemplos que demuestran que nuestra creencia en lo contrario a la razón, es inmensa.

Es tan grande esta creencia en la superstición, que esta, llego al gobierno nacional mediante una ley promulgada por la Presidenta «Isabelita» Peron, junto a «el brujo» Jose Lopez Rega. Vamos a recordar este momento historico Argentino.

Esta ley tiene sus raíces en la gran inmigración proveniente de Rusia y en la creencia de que el séptimo hijo varón es hombre lobo y la séptima hija mujer bruja. Para evitar conflictos sociales provocados en teoria por estos seres sobrenaturales, los Zares Rusos los apadrinaban.

En la Rusia zarista de Catalina la grande se otorgaba el padrinazgo imperial, que daba una protección mágica contra estos males y evitaba que los niños fueran abandonados. En 1907 Enrique Brost y Apolonia Holmann, un matrimonio de alemanes del Volga que se radicó en la Argentina, dio a luz a José Brost, su séptimo hijo varón en Coronel Pringles (Provincia de Buenos Aires). Debido a esto envían una carta al Presidente José Figueroa Alcorta para que lo apadrinara. Allí comienza la tradición que además le otorga al ahijado una beca asistencial para contribuir con su educación y alimentación.

Mucho tiempo despues, el 28 de septiembre de 1974 María Estela Martínez de Perón convierte esta tradición en ley.

La Ley 20.843 de padrinazgo presidencial1​ es una legislación argentina que garantiza el padrinazgo del Presidente de la Nación en funciones al momento del nacimiento del séptimo hijo varón o la séptima hija mujer de una prole del mismo sexo.

Hasta ahora, esta tradicion/supersticion/Ley Rusa-Argentina, sigue vigente, siendo a la fecha, Camilo Barrionuevo de dos años y medio el ultimo privilegiado con el padrinazgo.

Camilo pronto cumplirá tres años. Increiblemente, es hincha de Gimnasia de la plata, club de futbol que es apodado «EL LOBO». Es el séptimo hijo varón de una familia del barrio El Frisón, en La Plata. Ayer, el presidente Alberto Fernandez, envió como representante a un teniente del Ejército para entregar las condecoraciones y hacer respetar la Ley de Padrinazgo.

Sobre el Autor