UN ANTIDEPRESIVO, PROVOCABA ORGASMOS AL BOSTEZAR.

 Todos los medicamentos, contienen un prospecto donde, ademas de cuestiones técnicas, se especifican los posibles efectos secundarios. La mayoria de los usuarios, por miedo, pasan por alto la lectura sobre las posibles consecuencias de consumir determinado medicamento. Esto sucede porque la mayoría de los efectos secundarios, en el consumo de medicaciones, son malos.

Pero, ¿Que pasaría si esos efectos secundarios, en lugar de ser algo malo, fueran algo placentero? Eso es lo que sucedió en la década del 80.

Nos remontaremos imaginariamente a los años 80, época en donde la tecnológia era algo desconocido y los peinados de brushing abombado eran el ultimo grito de la moda. En esta hermosa década, un grupo de pacientes que tomaba Clomipramina, un antidepresivo para trastornos obsesivo-compulsivos, experimentaron orgasmos al bostezar. Una sensación que puede transformarse en una orgía comunitaria, teniendo en cuenta que por alguna razón científica, el bostezo es una acción contagiosa.

La Clomipramina es un elemento que se encuentra en muchos antidepresivos. Por aquel entonces, llevaba desarrollándose desde 1960. Esta fue una década en la que las empresas farmacéuticas competían entre sí para ver quién sacaba los mejores medicamentos para diversas patologías psiquiátricas y neurológicas como la ansiedad, depresión, estrés, fobia, insomnio…etc; y , en esta búsqueda, encontraron este potente compuesto.

Al parecer, la Clomipramina provocaba un efecto sobre la reabsorción de serotonina que afectaba y aumentaba sus niveles en el cerebro. La relación entre el bostezo y el orgasmo es que se activaba los circuitos neuronales responsables de ambos. Cuando el bostezo tenía lugar, inmediatamente se originaba el clímax. Los dos se encontraban conectados.

Hasta un 5% de los pacientes que ingirieron este tipo de medicamentos sufrieron orgasmos. Parece una maravilla y, a priori, hasta querríamos probar un tratamiento parecido a largo plazo.  El gran problema fue que no era tan divertido como parecía. Mientras un hombre aseguraba que se veía obligado a llevar permanentemente un preservativo para evitar manchas incómodas, otra paciente tuvo que solicitar que se le quitara la medicación, porque en el ambiente hospitalario no había manera satisfactoria de resolver sus »ansias sexuales irresistibles».

Para lamento de nuestros amados lectores, el medicamento fue retirado del mercado. Las razones especificas fueron «la causa de extremo placer». En la vida no todo es color de rosa.

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