UN KIOSKERO ROBÓ MILLONES HACKEANDO TARJETAS DE CREDITO.

Ironicamente, el apellido del canillita hacker es Falsetti.

La viveza criolla, es la expresión que contempla y engloba una filosofía de vida especial, de querer siempre obtener alguna ventaja, de querer siempre recorrer la línea de mínima resistencia y mayor comodidad, la que en algunas zonas tanto de Argentina como de Paraguay y Uruguay se extiende en todos los niveles socioeconómicos, priorizándose este aspecto respecto de cuestiones éticas, morales, y de principios.

En resumen, si podríamos personificar a la viveza criolla, de seguro llevaria el nombre de Fernando Falsetti que en su apellido irónicamente, hace alusión a su accionar.

El hombre no levantaba ningun tipo de sospecha, puesto que aparentaba ser un humilde canillita de Vicente Lopez en Buenos Aires, pero este agradable sujeto, logró descifrar un complejo algoritmo matemático con el cual se generar los códigos de las tarjetas de crédito. Con la fórmula en sus manos, podía acceder a tarjetas de credito, y a toda la informacion de estas, como el vencimiento y el número de seguridad. El trabajo realizado por este hacker, era anotado a mano alzada en un cuaderno. Un trabajo artesanal que no tenia nada que envidiarle resultados a los hechos en computadora.

La investigación se inició tras una denuncia presentada por el Área de Control de Fraudes de una reconocida empresa de TV paga. Esta presentación se realizó luego de que varios titulares de tarjetas de crédito desconocieran 169 operaciones de compra de cuentas prepagas y otros diversos servicios que ofrece la firma, llevadas a cabo entre el 12 de mayo del 2021 y 27 de septiembre del mismo año.

Las investigaciones determinaron que el imputado adquiría servicios prepagos de distintas compañías para luego revendérselos a terceros.

«Teniendo en cuenta la cantidad de estafas y la mecánica delictiva, en un primer momento supusimos que detrás de todo se encontraba un importante grupo criminal. Pero al seguir avanzando en la investigación descubrimos que toda la actividad estaba a cargo de un ‘lobo solitario’, una persona de muy bajo perfil», dijo una de las fuentes judiciales consultadas.